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La función ejecutiva



When children have opportunities to develop executive function and self-regulation skills, individuals and society experience lifelong benefits. These skills are crucial for learning and development. They also enable positive behavior and allow us to make healthy choices for ourselves and our families.
Executive function and self-regulation skills depend on three types of brain function: working memory, mental flexibility, and self-control. These functions are highly interrelated, and the successful application of executive function skills requires them to operate in coordination with each other.


Each type of executive function skill draws on elements of the others.
  • Working memory governs our ability to retain and manipulate distinct pieces of information over short periods of time.
  • Mental flexibility helps us to sustain or shift attention in response to different demands or to apply different rules in different settings.
  • Self-control enables us to set priorities and resist impulsive actions or responses.


CÓMO DESARROLLAR EL PENSAMIENTO CRÍTICO Y CREATIVO: LAS LLAVES de Tony Ryan

La propuesta del australiano Tony Ryan en su libro “Thinkers Keys: A powerful program for teaching children to become extraordinary thinkers consiste en cómo crear rutinas del pensamiento efectivas mediante la ayuda en el aula de 20 diferentes llaves que “abren” el pensamiento al proceso crítico y creativo. Especialmente indicado para alumnos entre 8 y 14 años, Ryan hace dos grandes clasificaciones por colores de las llaves según la esencia de la estrategia o proceso del pensamiento:
  • Llaves moradasdesarrollo del pensamiento crítico. Sirven para investigar, para la organización y programación personal, para el desarrollo de planes de acción, para la reflexión…
  • Llaves naranjasdesarrollo del pensamiento creativo. Por ejemplo, para generar nuevas ideas, para ampliar los límites de la creatividad personal, para modificar el punto de vista…
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Este manojo de 20 específicas llaves es una metáfora muy potente y kinestésica que a los niños les encanta; las llaves son, en definitiva, estrategias para desarrollar el pensamiento crítico y creativo, una efectiva herramienta para la enseñanza de las destrezas  del pensamiento.
En  esta misma línea, se sitúan otros autores que admiro, grandísimos referentes de primer orden como Robert J. SwartzArthur L. Costa y Rebecca Reagan, creadores del Aprendizaje Basado en el Pensamiento (Thinking Based Learning).

Diversas estrategias del pensamiento. Las llaves del pensamiento,  Tony Ryan,  Thinkers Keys,  rutinas del pensamiento,  proceso creativo,  desarrollo del pensamiento crítico,  desarrollo del pensamiento creativo,  metáfora,  pensamiento crítico y creativo,  destrezas  del pensamiento,  Robert J. Swartz,  Arthur L. Costa,  Rebecca Reagan,  Aprendizaje Basado en el Pensamiento,  Thinking Based Learning,  educación integral,  brainstorming,  Alex Faickney Osborn,  Teaching Thinking,  enseñanza de las destrezas del pensamiento,  Albert Camus,  acompañamiento,  acompasamiento,  coaching educativo,
Múltiples estrategias del pensamiento.

3 Características importantes del Aprendizaje Basado en el Pensamiento:
  1. El desarrollo del pensamiento no es opcional, o una extra ball de la partida de la educación integral, lcalidad con la que desarrollemos nuestro pensamiento definirá la calidad de nuestro aprendizaje.
  2. El aprendizaje basado en el pensamiento debe estar integrado en el contexto curricular del área concreta, no de una forma aislada. Integrado en el contexto es como se construye un aprendizaje significativo de las habilidades del pensamiento, si no, se olvida.
  3. La secuenciación de las diferentes llaves es clave para el éxito de esta metodología. Por ejemplo para resolver una cuestión o problema la secuenciación de llaves morada – naranja – morada: La pregunta – El brainstorming – La decisión facilitará la eficacia de la metodología.
“The quality of learning will be determined by the quality of thinking”

Tony Ryan

1. LA PREGUNTA: Todo comienza con una respuesta. Debéis hacer preguntas que tengan esa respuesta planteada. Por ejemplo “medianoche”.
2. LA INVERSA: Haz una lista de cosas con respecto al tema dado que no se puedan hacer o que nunca puedan suceder. Escribe frases que empiecen por: “No se puede…” “Nunca…” “No he…” Por ejemplo animales que nunca hayas visto en el mar… o cosas que nunca hayas visto en Australia… o cosas que nunca podrás fotografiar… o 5 sonidos que nunca hayas oído.
3. BRAINSTORMING: Plantea un problema o cuestión (siempre empezar el planteamiento por: ¿Cómo…? o ¿Cómo harías…?) que necesite ser resuelto y usa la técnica del Brainstorming de Alex Faickney Osborn, descrita en un anterior post, pincha aquí, para generar posibles soluciones. Por ejemplo, ¿cómo harías para convencer a la gente a no usar el transporte privado para ir sus trabajos?

50 cuentos para trabajar las emociones con los niños

La neuroeducación lo afirma, leer en la infancia y tener una buena educación emocional evita muchos trastornos del aprendizaje. Así que manos a la obra: descubre más de 50 cuentos y libros preciosos para trabajar las emociones con los niños.
Hace unas semanas fui a una charla sobre neuroeducación impartida por la neuropsicóloga pediátrica, Roser Colomé, donde trataba el desarrollo cerebral del niño y los trastornos del aprendizaje relacionados con el fracaso escolar. Destacó muchas cosas muy interesantes e importantes pero hoy me gustaría compartir contigo estas que me encantó escucharlas nuevamente en un ámbito científico dirigido a profesores y padres:
  • El cerebro está preparado, durante los 6 primeros años, para la adquisición del lenguaje. Todo está centrado en esta acción por lo que la lectroescritura no debería aparecer hasta esa edad, momento en que comenzará a asimilarlo mejor.
  • Durante los 6 primeros años de vida está demostrado que la lectura asidua estimula y favorece el desarrollo del lenguaje y la adquisición de normas sencillas como esperar turnos de conversación. Por lo que leer cada día con ellos es uno de los mejores regalos que le podemos hacer.
  • Fortalecer el vínculo familiar y trabajar la educación emocional desde la infancia influye en una buena salud mental del niño.
  • El aprendizaje está basado en la emoción: “Sin emoción no hay aprendizaje”
Todo esto (y otras tantas cosas más que comentó), reditúa en un crecimiento sano y fuerte del niño que le lleva a afrontar la vida con optimismo, felicidad y curiosidad.
Pues si unimos los dos rasgos importantes que acabo de destacar: lenguaje y emoción, no hay mejor lugar para encontrarlo que en los cuentos. Por eso hoy te traigo una selección preciosa de libros infantiles para trabajar las emociones con los niños; para adquirir vocabulario pero también para conocerlas, empatizarlas y aprender a gestionarlas.
Así que abre bien los ojos y el corazón y déjate sumergir en el mundo de las emociones con esta cuidada selección de libros infantiles y encuentra aquellos que más os pueda interesar. Verás que están clasificados por emociones pero esto es relativo porque en un mismo libro se pueden tratar varias emociones a la vez pero también podemos descubrir que al leerlo pueden aflorar otras emociones nuevas en nuestro interior:

Libros para niños sobre emociones

Esta selección incluye libros que hablan de muchas emociones a modo de herramienta para mostrar los diferentes sentimientos que llevamos dentro.

Laberinto del Alma

Un viaje hacia el interior de uno mismo donde explorar los estados del alma acompañados de unas ilustraciones inspiradoras y sugerentes. Un diccionario de emociones que llega hondo.
{Laberinto del Alma. Autora/Ilustradora: Anna Llenas. Editorial: Planeta}

¡Sentimientos! Coco Y Tula

Un libro para los más pequeños que ayudará a conocer, reconocer y expresar sus emociones ayudándose de “sentimientómetro” donde pintar y medir su emoción.
{¡Sentimientos! Coco Y Tula. Autora: Patricia Geis. Ilustrador: Sergio Folch. Editorial: Combel}

Monstruo Triste, Monstruo Feliz

Este me gusta porque a parte de que ayuda a los más pequeños a conocer las emociones, permite trabajarlas a partir de algo tan temido para ellos, los monstruos, y ver que realmente aquello que tanto temen, también puede tener sentimientos. Por otro lado, trae 7 máscaras de monstruos con diferentes emociones para jugar con ellas.

Diario de las Emociones


Deberes: llega el momento de proponer soluciones

Ha transcurrido más de un año desde que inicié la petición por unas tareas justas y tengo que confesar que nunca imaginé que iba a llegar tan lejos



CORDON

Ha transcurrido ya un año y ocho meses desde que inicié la petición por los deberes justos, y tengo que confesar que nunca imaginé que iba a llegar tan lejos. Mi petición pudo haberse quedado sepultada, olvidada, perdida entre las miles de peticiones de change.org, pero por suerte no fue así. Desde entonces hemos debatido mucho sobre los deberes escolares, y creo que ya se ha concienciado casi todo aquel que esté implicado o afectado de que es necesario hacer algo para cambiar esta situación. En ese sentido creo que se ha avanzado más de lo esperado.
Así que creo que igual que llegó el momento de encabezar la reivindicación por unos deberes escolares justos, motivantes, adecuados a la edad de los alumnos, y para nada abusivos, ahora es el momento de empezar a proponer soluciones. Si difícil fue la primera parte, más difícil es la segunda. Puede que sea el momento ideal, porque se está gestando el Pacto Educativo y en este no puede faltar la solución a los deberes escolares.
Partimos de la idea de que es muy complicado representar a un colectivo, tan complicado es para una asociación de padres, y ni te digo para mí sola, representar a todas las familias, como a un sindicato de profesores representar a todos los profesionales de la educación. He aprendido que en un sector y en otro hay partidarios y detractores de los deberes, y como no es posible que las familias prodeberes y los profesores prodeberes, o las familias antideberes y los profesores antideberes coincidan siempre en el mismo centro educativo, habrá que ver la mejor manera de solucionar este galimatías.


Además, creo que hay que tener presente que pocas veces tenemos en cuenta a los principales afectados de esta situación: los niños. Lo que realmente debería importar son ellos, su aprendizaje, su felicidad y su bienestar emocional. Muchos padres se quejan de que actúan como docentes en sus casas, muchos docentes se quejan de que los padres no deben confundir a sus hijos tratando de explicarles algo de manera dudosa. Algunos padres ayudan a sus hijos, otros piensan que no deben hacerlo; hay profesores que opinan que está bien que los padres echen un cable, y otros que no. Y en medio de todo esto, están los niños, tan confundidos o más que los adultos.
En cualquier debate que se plantea sobre la base del razonamiento de “deberes sí o deberes no”, al menos en los que yo he estado, acaba ganando el sí. España es un país en el que los deberes se perciben como necesarios, y más en Secundaria. Lo cual no deja de ser curioso, porque los niños ya pasan seis o siete horas en el instituto, por lo que reconocer que son los estudiantes de Secundaria precisamente los que más deberes tienen que hacer, sin echar la cuenta de cuántas horas al día les vamos a pedir que se dediquen a las labores escolares, es un poco simplista por nuestra parte. No obstante, aunque los españoles crean que hay que hacer deberes, en su mayoría opinan que actualmente son demasiados.
En el libro de Alfie Kohn, titulado “El mito de los deberes”, se demuestra basándose en estudios que no hay efecto positivo alguno asociado a la realización de deberes. La OCDE sin embargo acota el número de horas a 4 semanales, a partir de las cuales, más deberes, no significa que vaya a haber ninguna mejoría. Se puede concluir que más no es mejor. A veces parece que se nos olvida que los niños van al colegio entre 5 y 7 horas diarias y que es allí donde trabajan acompañados de sus profesores.
Aparentemente, tenemos una creencia fuertemente arraigada que nos impide deshacernos del lastre de los deberes, aunque haya estudios que demuestren lo contrario. También es cierto que en países como Finlandia, referente internacional por sus buenos resultados en educación, los deberes son reducidos, pero existen. Algo que confunde mucho es la mera interpretación de lo que se puede considerar deber y lo que no.
Por ejemplo, cuando digo que en Primaria, hasta quinto o sexto creo que no debería haber deberes, pienso sin embargo, que sí debería ponerse mucho empeño en fomentar durante esos años el gusto por la lectura. Y es que en este sentido, sí que existen estudios, me remito de nuevo al libro de Alfie Kohn, que demuestran que hay una relación entre la lectura placentera y el mejor rendimiento académico.
Cuando se habla de suprimir los deberes, al menos en parte, algunos padres se encuentran perdidos por dos razones:
  1. Piensan que van a dejar de poder hacer un seguimiento de lo que aprenden sus hijos en el colegio, es decir, creen que sin deberes no hay información de lo que están aprendiendo.
  2. No saben qué hacer con sus hijos por las tardes, y piensan que lo mejor es que hagan deberes, porque si no los problemas pueden ser mayores, sobre todo en el caso de los adolescentes, que pasan la tarde a solas en casa.
Estos dos puntos para mí están relacionados con otros problemas que deberíamos solucionar porque son en parte causantes de que los niños acaben teniendo deberes en exceso. Los problemas que subyacen a nuestras reticencias ante la idea de reducir los deberes son dos: la falta de comunicación entre la familia y la escuela y el problema siempre presente de la conciliación.
Y es que por una parte, nos hemos acostumbrado a hacer el control de lo que aprenden nuestros hijos en función de lo que vemos en el libro de texto y en los cuadernos de deberes, en vez de cultivar una buena relación con el centro. El libro de texto se perpetúa de esta manera como herramienta útil ya no solo en clase, sino también en casa, y tememos que sin libros de texto y sin deberes no vayamos a tener ni idea de qué están estudiando los chicos. Pero en realidad, el verdadero problema es la falta de comunicación familia-escuela y la ausencia en muchos casos de otros mecanismos más justos que cumplan con esa función de información.
Utilizar los deberes para tener al niño ocupado es una alternativa mejor vista a usar la tecnología como niñera. Siempre parece más adecuado tener al niño entretenido toda la tarde haciendo deberes que jugando con el móvil o la consola. Me parece muy triste que no sepamos qué pueden hacer nuestros hijos adolescentes si no tienen deberes por la tarde, y temamos lo peor, puesto que están solos en casa, en muchas ocasiones desde las 3 de la tarde hasta que llegan sus padres de trabajar. Pero de nuevo el problema no se puede solucionar mandando deberes, porque el problema en realidad es que el horario de los padres y el de los hijos es incompatible y por esa razón los niños están solos en casa.
En España se da además una situación que agrava el estrés de los estudiantes, sus familias, y entiendo que también de los profesores. Tenemos menos días lectivos que en la mayoría de países europeos (175 en España, 190 en Finlandia), pero las horas de clase son superiores (875 horas en Primaria, frente a 626 en Finlandia; 1050 en Secundaria frente a 741 en Suecia). Esto supone que concentramos mucho esfuerzo en periodos muy intensos. Y encima los niños españoles son de los que más deberes hacen. Al final vivimos soñando con las vacaciones, que se limitan a 3 periodos al año, con un gran predominio del verano.
Entonces, ¿cómo solucionamos el problema de los deberes, del estrés que les acarrean a los niños y también a sus familias? ¿Se puede solucionar este problema sin atajar el resto de problemas que hemos mencionado? Creo que es importante prever las reacciones contrarias a los cambios que se puedan plantear, y muchas de ellas estarán fundadas básicamente en las dificultades para conciliar. Si queremos mejorar la educación, tenemos que implicar al tejido empresarial para que se facilite la conciliación. Cualquier cambio que planteemos debe resolver además los problemas para conciliar, si no caerá en saco roto.
Así pues, para mí, una vez se salven los problemas de comunicación y conciliación, los deberes tendrían que diferenciarse en función de qué etapa (Primaria o Secundaria) estemos hablando y podrían tender a ser algo así:
  1. En los primeros cursos de Primaria, tratar de centrarse en fomentar el gusto por la lectura y solo proponer deberes en aquellos casos que haya una necesidad de refuerzo y se consensúecon las familias para adaptarlos a las posibilidades del niño y su situación familiar
  2. A partir de quinto o sexto, plantear las tareas para casa como un proyecto paralelo, de refuerzo, de carácter creativo, no evaluable, y que pueda servir para que las familias tengan información del aprendizaje de sus hijos. Se pueden dar plazos de una o varias semanas para ser acabados. Seguir por supuesto con el plan de fomento de la lectura. Y evitar siempre aumentar la brecha social.
  3. En Secundaria, dado que el número de asignaturas es elevado, la complejidad es mayor, y la necesidad de coordinación entre docentes también. Habrá que tener en cuenta, además de todo lo anterior, los periodos de exámenes, asumiendo que los hay, para dejar tiempo para prepararlos.
Creo que es fundamental evitar los deberes para casa en los primeros cursos de Primaria, prescindir de los deberes repetitivos, idénticos o como continuación de lo que se ha hecho en clase, extraídos de libros de texto, así como las copias literales de enunciados y párrafos. Es también fundamental la coordinación entre los docentes, y la previsión de entrega en plazos de tiempo más dilatados.


Vía http://elpais.com/elpais/2016/12/05/mamas_papas/